'conocer es una actividad develadora de misterios y una guía para las acciones...'

.................................................................

5 de junio de 2009

El determinante social: cultura y personalidad

Es imposible interpretar la conducta sin hacer intervenir el medio social que ejercen solicitudes y determinaciones. En el campo social se encuentran las barreras y los modelos que condicionan la acción de un individuo, contribuyen a la construcción de su ser y permiten un ‘anclaje’ sólido en la realidad. Los obstáculos y los modelos tienen una importancia determinante en la emergencia y fijación de las conductas adquiridas.

La CULTURA se define como un conjunto de normas, valores, estándares de comportamiento, que traducen el modo de vida del grupo.
Cultura se refiere a todo aquello, que con sustrato de las estructuras sociales, participa directamente del comportamiento de los miembros de un grupo.

‘Una cultura es el modo de vida de un pueblo, en tanto que una sociedad es el conjunto organizado de individuos que siguen un determinado modo de vida; más simplemente, una sociedad se compone de individuos; la manera en que éstos se comportan constituye su cultura’ (M.J.Herskovitz, antropólogo cultural).
La clase es el medio real que estructura el mundo circundante del individuo y además es fuente de normas, ideologías y de conductas de roles.
Sociológicamente la clase comprende a todos los individuos que ejerce una función idéntica en el proceso de producción económica, ya que las relaciones de producción implican una diferenciación entre aquellos que poseen los medios de producción y aquellos que sólo tienen la posibilidad de vender su fuerza de trabajo, entre aquellos que dirigen la vida económica y aquellos que la ejecutan. Así en la sociedad capitalista, burguesía y proletariado se ubican como clase en referencia a la relación contradictoria que existe entre ellas.
Desde el punto de vista psico-social, la clase implica ‘vínculos de clase’ que el individuo vivencia como conciencia de clase y como conciencia ideológica.

Es evidente que la clase objetiva y la mentalidad de clase moldean la personalidad.
Como la movilidad social es siempre limitada, el individuo no escapa a su clase, por lo tanto cumplirá las interacciones sociales, sobre todo con miembros de su misma clase.

La identificación con la clase implica que ciertas normas de comportamiento aparezcan como necesarias a sus miembros: ideas y valores, actitudes frente a los otros. Por otra parte implica que la percepción de la realidad social o física circundante se efectúa a través de categorías que pertenecen a la ideología de clase, estereotipos, símbolos conceptuales verbales forman marcos dentro de los cuales se construye una visión del mundo.
Por lo tanto se puede admitir que la visión particular del mundo que corresponde a cada individuo, se debe en gran parte a la clase y las relaciones sociales dentro de ésta.
Tiempo y lugar dedicados a las distracciones, uso de ciertas prendas, cantidad de estudios necesarios, todo es extremadamente variable. La influencia de clase reside hasta en el hecho de que prácticamente los estudios superiores están reservados para la burguesía y la clase media. Al mismo tiempo, la clase comporta cierto espacio vital para un estilo de vida específico. No se trata sólo de ingresos, sino además y sobre todo de ‘horizonte’. Si se toma la palabra horizonte el pie de la letra, es limitada su capacidad efectiva de abrirse al mundo por medio de viajes.

Finalmente la personalidad depende de la cultura. El individuo vive siempre inserto en un medio histórico y social, que él absorbe en cierto modo a través de su comportamiento cultural. La formación de las estructuras dinámicas de la personalidad (Super Yo, Ideal del Yo, actitudes y motivaciones hacia los valores) es inseparable de las condiciones culturales específicas en que se forma. Mejor dicho, estas condiciones culturales no sólo confieren a las experiencias individuales su importancia y tonalidad, sino que determinan su forma particular.

La personalidad. Capitulo IV
Jean-Claude Filloux

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada